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Nuestro nacimiento

Nuestro Nacimiento

Nuestro nacimiento como Ministerio 16 personas, entre ellas de izquierda a derecha, Sebastian Rojas, Brandon Hill, Pastora Diana Rojas, Pastor Juan Rojas, Pastor Helman Ocampo, Sandra Bedoya, Habbid Plazas, Jean Paul Castro, Martha, Dessy Hill, Carmencita Reyes, Rosalba Ocampo, Kenny Serrano, Lesly Serrano, Dayan Serrano, adelante Alison Shopia Hill.

"Los he llamado para que recojan el remante de mi pueblo en estos últimos días, los he vestido de lino blanco, he puesto corona sobre sus cabezas e irán ante reyes y príncipes de la tierra y harán grandes portentos en mi nombre para gloria y honra de mi nombre, Yo soy Jesucristo el principio y el fin el alfa y la omega"

12 de mayo de 2008, fecha en la cual, bajo la guía de nuestro señor Jesucristo y el Espíritu Santo, se daba inicio a la materialización de una visión, la fundación de Ministerios El Tabernáculo de David, en la ciudad Villavicencio Colombia y para el mundo.

Apenas unos chicos en la fe, con un corto recorrido en el evangelio, después de probar y atreverse en crear un grupo familiar, donde siempre la gloria y el poder de Dios se manifestó de diferentes maneras (liberaciones, sanidades y diversos milagros), consideramos luego de orar en este propósito nacer como ministerio.

Es así como con ese pequeño remanente, un domingo 12 de mayo de 2008, en nuestra casa iniciamos con tan solo 16 personas.

De algo estábamos seguros, que justo ese día empezaríamos la obra, pero no sabíamos cuándo y hasta donde llegaríamos y aunque estamos en el caminar, podemos observar que Dios nos a multiplicado, no solo en número, si no espiritualmente y nuestra relación con nuestro creador cada día va en aumento.

* Miramos atrás y podemos ver que han sido muchos los obstáculos sorteados, miramos adelante y no sabemos que nos espera, pero de algo estamos seguros que es la victoria y por eso en nuestras mentes resuenan con insistencia las palabras de Josué 1:5 al 9, "Jos 1:5-9 Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé. (6) Esfuérzate y sé valiente; porque tú repartirás a este pueblo por heredad la tierra de la cual juré a sus padres que la daría a ellos. (7) Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas. (8) Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (9) Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas"

Un llamado tienen, siempre nos decían, y aún lo dicen quienes nos conocen, y solo hemos pretendido ser obedientes, de eso queremos asegurarnos.

Cuantas anécdotas, cuantas luchas, cuanto desanimo, pero así como un árbol batido por el viento, nos sostenemos porque nuestras raíces están abrazas en la fe de las promesas de nuestro señor Jesús.

Muchos han venido y sean marchado, otros llegaron para quedarse, han creído en la visión, de recoger el remanente del pueblo de Dios en los últimos días, a ellos gracias, son nuestro equipo de trabajo, están al igual que nosotros aprendiendo, pero cada día el señor saca lo mejor de ellos para demostrarles que en sus manos podemos ser la más preciosa de las joyas talladas por el mejor artesano, nuestro señor Jesucristo.

Y muchos llegaran a los pies de Cristo, para gloria y honra de su nombre, ya que consientes de algo en particular y que es, que nada de lo que hacemos, decimos o pensamos, es importante o realizable, ningún lujo, ni comodidad valen, si la presencia del Espíritu Santo no está con y en nosotros, porque no es en nuestras fuerzas si no en su poder que podremos llevar a feliz término la comisión para la cual hemos sido llamados.

Un bravo para los que siempre han estado y luchado con nosotros, una bienvenida para quienes apenas llegan y un hasta luego para quienes han marchado, solo pedimos a Dios que ellos puedan echar raíces profundas a donde vayan, pero que jamás se aparten del evangelio.

Y aunque somos jóvenes en la fe, deseamos ser fieles exhortándoles como el apóstol pablo lo hacía con Timoteo

1Ti 4:12-16 Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. (13) Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. (14) No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. (15) Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. (16) Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.

Solo sabemos que de no ser por la misericordia de nuestro padre, Jehová, su hijo Jesucristo y el Espíritu Santo, no podríamos haber llegado hasta acá, y no podríamos pretender seguir adelante, porque las cosas espirituales solo se logran hacer, sometiéndose permanentemente ante la presencia de Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo, buscando su dirección y recargando cada día las fuerzas necesarias para seguir adelante y hacia allí queremos seguir todos juntos alrededor del cordero para levantar El Tabernáculo de David, que nuestro Dios quiere para los días postreros.

Gracias a los pastores, misioneros, profetas, maestros, quienes sin ser parte de la membresía del ministerio nos apoyan, con oraciones, boletines, donaciones, voces de aliento, pero sobre todo con la inquebrantable voluntad de estar siempre a nuestro lado cuando los necesitamos, o que de lejos nunca han dicho no a una petición y se vinculan cada que pueden a las actividades de El Tabernáculo de David. Solo nos resta decirles de corazón que Dios les bendiga, porque somos Bendecidos para Bendecir,

Pastores

Juan y Diana Rojas 

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